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Llegue a Panamá Viejo a las 6:30 a.m. para ver si aún estaba la Espátula Rosada. No estaba. La marea bien retirada y los fangales llenos de garzas nocturnas coroniamarillas juveniles y adultos, entre otras especies.  Había dos ejemplares muy cerca de la orilla y me dedique a fotografiarlas.

Yellow-crowned Night Heron, first catch 6:30 a.m.

Vi dos capturas de cerca (mismo ejemplar).   La primera fue precedida por un comportamiento totalmente inmóvil, como para no asustar la presa. La segunda captura, en aguas menos profundas, la Garza se contoneaba de un lado a otro en un movimiento extraño.

La foto evidencia que, en este caso particular, la garza captura la presa ensartándola con el pico, para luego acomodarla de tal forma hasta que la engulle completa.  Ver aves pescar es interesantísimo, capturar la imagen, todo un reto… aunque estas fotos fueron relativamente fácil por lo cerca que se encontraba la garza.  En los acercamientos también se puede apreciar levemente, la membrana, casi transparente, que le recubre los ojos cuando cazan.

Al calentar la mañana, en una palma cercana a mi, se oyó un escándalo, una ardilla enfrentándose a un enorme talingo macho o viceversa. El ataque fue breve.  Las chitras me estaban picando horrores, así que me devolví al carro a esperar algo más interesante, en aire acondicionado.

Comenzó a subir la marea y vi que venía un animal caminando desde la isleta,  apresurado entre las pocas garzas y gaviotas … era una zarigüeya, poco agraciado este animal.   Me llama la atención sus patas delanteras, parecen manos humanas con esas uñas largas.  Andaba tan rápido que no tuve tiempo de aumentar la velocidad de la cámara.  Cuando llegó a la orilla abrió sus pequeñas fauces como amenazadoras. ¿Me estaría mirando con esos grandes ojos? Avanzó un poco más hasta perderse entre las rocas. Estoy segura que debe tener una guarida, ya establecida en el lugar, porque desapareció de inmediato.

De inmediato, otra escena me llamó la atención: Fotos borrosas de dos ibises en actitud agresiva. Un inmaduro y un adulto. No sé cómo inició el altercado, ni si peleaban alimento. Batieron sus alas y sus picos se entrecruzaron. Al final el que pareció dominar la situación fue el adulto porque el inmaduro le dio la espalda en retirada. Otros ibises inmaduros presenciaron impávidos este encuentro inusual.

Fin del pajareo. 8am